Fuente: La Voz de Galicia (Elisa Álvarez)
Carmen López Ferro es la vicepresidenta primera del Colegio de Enfermería de A Coruña. Esgrime las estadísticas del Consejo General para evidenciar la falta de profesionales: España necesita más de cien mil enfermeros para alcanzar la ratio europea y para cubrir las próximas jubilaciones y el abandono de la profesión. «Un 56,5 % se plantean dejar su profesión por falta de estabilidad», explica. En Galicia, lograr esa media europea implicaría incorporar más de 7.600 titulados. Forma parte de esa generación que está a punto de jubilarse. «Casi todo mujeres que estamos dejando muchos puestos». Una de las medidas necesarias, apunta, es incrementar las plazas de las facultades. Al contrario que los colegios de médicos, reticentes a que se eleve la oferta de Medicina, desde aquí no tienen duda. «Tendrían que salir promociones con un mayor número de profesionales, hay que aumentar las plazas».
López Ferro pone el foco en el descontento del colectivo, y en concreto en el personal de enfermería con especialidad, dos años a mayores de formación tras el examen EIR, que no está siendo contratado como tal: «En ocasiones no son contratados dentro de sus competencias, sino como personal de enfermería generalista, y eso provoca un descontento, sobre todo en este colectivo que está muy cualificado». Tal y como opinan desde el sindicato de enfermería Satse, desde el colegio creen que el déficit no afecta solo a determinadas áreas sanitarias o niveles asistenciales. «Es algo general, no se puede hablar solo a nivel hospitalario o de atención primaria, en donde también hay una falta grande de profesionales», señala la vicepresidenta del colegio, que apunta a una falta de financiación: «Si Navarra tiene nueve enfermeros por mil habitantes y Galicia y Murcia poco más de cinco, las desigualdades vienen de algún sitio, y evidentemente es a nivel de financiación».
El Chuvi lleva días cancelando operaciones por falta de personal de enfermería. Más de una veintena de cirugías en las últimas dos semanas, debido a que las listas de contratación están agotadas. Si desde hace unos años el déficit de médicos en algunas especialidades es vox populi, ahora empieza a aflorar la falta de otros profesionales de la salud, entre ellos los enfermeros. Desde la Consellería de Sanidade dimensionan el problema en un déficit «conxuntural», es decir, al contrario de lo que ocurre con los médicos de familia, con una situación estructural de falta de especialistas, en el caso de estos sanitarios las dificultades son puntuales «para cubrir ausencias acumuladas de persoal propias do verán e do Nadal».
Y eso que las listas de contratación acumulan a más de 12.000 inscritos (12.410 en concreto), pero la propia Administración reconoce que, «nos períodos de vacacións tenden a quedar en niveis moi baixos e mesmo a esgotarse puntualmente».
Pero ¿cómo es posible agotar una lista con más de doce mil personas anotadas? Un porcentaje considerable está trabajando con contratos temporales o más estables (interinos), pero Verónica Peteiro, secretaria de organización autonómica del sindicato Satse, añade otro factor, muchos profesionales en las listas no están disponibles para los llamamientos, bien porque están trabajando en el sector privado o porque directamente han abandonado la profesión, «si todos los que están en el listado estuvieran disponibles, probablemente no tendríamos este problema», explica.
Cuando el Sergas alude a un problema coyuntural se refiere a que no hay vacantes sin cubrir como en el caso de los médicos de familia, es decir, que aún ofreciendo una interinidad o una plaza en propiedad no hay candidatos suficientes. No obstante, la contratación ha aumentado en los últimos años, pero también las necesidades asistenciales de la población. La media diaria de enfermeros contratados —sumando estables y temporales— era de 10.597 en el año 2016 frente a los casi 13.000 del 2025. En cuanto a la estabilización del personal, la Xunta defiende el trabajo hecho: en el 2016 había 7.779 trabajadores con plaza estable (fija o interinos), y en el 2025 son 9.707. «Atopámonos cun incremento de prazas e un maior nivel de cobertura de ausencias», concluyen.
Entre los años 2014 y 2025 se ofertaron 4.016 plazas fijas de enfermería en procesos selectivos, 4.216 de la categoría generalista y 700 de las distintas especialidades de esta titulación. Pero el déficit es evidente, sobre todo a la hora de planificar los períodos vacacionales, «las grandes generaciones de enfermería se están jubilando y aún quedan dos o tres años más; además, los graduados que salen de las facultades no son suficientes, por lo que no cubren las necesidades poblacionales», explica Peteiro.
El Sergas ofrece información a los estudiantes del último curso de Enfermería para explicarles cómo funcionan las listas de contratación y los procesos de concurso oposición, pero la comunidad parte de una situación de inferioridad en relación al resto de comunidades. Solo Murcia está peor en cuanto a enfermeros en activo por mil habitantes. Son 5,33 en el caso de Galicia según los datos del Consejo General de Enfermería —en este caso con cifras de colegiados, no solo de la sanidad pública—, frente a los 8,12 de la media europea, los 8,97 de Navarra o los 6,45 de España.
Por provincias, la situación es dispar dentro de la propia autonomía: Pontevedra tiene la ratio más baja del Estado, solo 4,08 profesionales por mil habitantes, y Ourense tampoco llega a los 5 (4,95). La provincia de A Coruña está en 5,96 y solo Lugo está por encima de la media estatal (7,12). No obstante, desde Satse insisten que las listas de contratación se agotan en todas las áreas de Galicia, «no es algo puntual, hay más contratos que profesionales disponibles para cubrirlos».
Muchas jubilaciones, pocas plazas en las facultades de Enfermería —y eso que hay siete en Galicia—, más necesidades poblacionales y una situación de partida desfavorable. El cóctel perfecto para que en la sanidad gallega «la lista de contratación sea cero» en muchas épocas del año. Verónica Peteiro, que terminó la carrera en el 2004, recuerda cómo se ha pasado «de que los que estábamos en el paro éramos nosotros» a una situación «en la que todo el personal que está anotado en listas está trabajando».
La secretaria de organización de Satse explica que no es algo nuevo. El déficit de profesionales empezó en la pandemia, «e incluso un poco antes». ¿Cómo hace entonces la Xunta para cubrir bajas y vacaciones? Aquellos contratos que no se pueden cubrir con gente de la lista se resuelven con el propio personal de plantilla, es decir, con turnos a mayores, «pero entendemos que esto es una situación provisional para un momento determinado, hay que tomar cartas en el asunto», explica Peteiro. En algunos casos ni se cubren, y los propios compañeros se reparten el trabajo. Esto, y las ratios de enfermeros por paciente, que según esta profesional son muy altas, provocan que la presión asistencial sea muy grande, «somos probablemente quienes estamos más cerca del paciente y de su familia y si no has podido hacer las cosas de determinada manera porque tienes muchos enfermos la carga emocional es grande», lo que provoca, «que volvamos a irnos al extranjero, Estados Unidos, Noruega, Suiza». Y eso que desde Satse reconocen que los contratos han mejorado considerablemente. Antes se lograba una interinidad poco antes de obtener la plaza en propiedad, es decir, tras muchos años de sustituciones y contratos precarios, «y ahora con dos o tres años de tiempo trabajado suele cogerse ya».
Una de las demandas del personal de enfermería es sacar adelante una ley de ratios, que establezca un número máximo de pacientes por profesional. En el 2019 entró en el Congreso una Iniciativa Legislativa Popular con más de 600.000 firmas para aprobar esta norma, que seis años después aún no se ratificó.
