Zeltia Couso: “Cuando la enfermería tambalea, el resto del hospital se resiente y no crece”

Atienden una media de unos 100 pacientes al día. “En Hematología la media es de 40-45 pacientes y en Polivalentes, oscila entre 50 y 70. Si hay semanas con festivos en el medio, se reprograman las citas y la media aumenta”. Son las enfermeras de los hospitales de día de Hematología y Polivalentes del CHUAC. ¿Son muchas? “Siete, cuatro en Hematología (tres en turno de mañana y una en turno de tarde) y tres en Polivalentes. TCAEs son cuatro, dos en Hematología (una de mañana y otra de tarde) y dos de Polivalente.” Al frente de ellas, Zeltia Couso García, supervisora desde el año pasado y vinculada desde 2004 a la planta de Hematología-Hospitalización.

Zeltia siempre quiso ser enfermera. “Si hay alguien vocacional en este mundo, soy yo. Siempre me gustó cuidar de los demás, estar pendiente de todos, enfermos o no. En el patio del colegio, había una pelea y ahí iba yo, defensora de pleitos pobres. Siempre me gustó dedicarme a los demás. Cuando la familia y los amigos me preguntaban por medicina, siempre les decía que no, que quería ser enfermera para poder estar con los pacientes y los familiares. Hoy en día trabajar en algo que te gusta, que te hace feliz, es un privilegio. Para mí es una terapia. Vengo feliz a trabajar”.

Atienden una media de unos 100 pacientes al día. “En Hematología la media es de 40-45 pacientes y en Polivalentes, oscila entre 50 y 70. Si hay semanas con festivos en el medio, se reprograman las citas y la media aumenta”. Son las enfermeras de los hospitales de día de Hematología y Polivalentes del CHUAC. ¿Son muchas? “Siete, cuatro en Hematología (tres en turno de mañana y una en turno de tarde) y tres en Polivalentes. TCAEs son cuatro, dos en Hematología (una de mañana y otra de tarde) y dos de Polivalente.” Al frente de ellas, Zeltia Couso García, supervisora desde el año pasado y vinculada desde 2004 a la planta de Hematología-Hospitalización.

Zeltia siempre quiso ser enfermera. “Si hay alguien vocacional en este mundo, soy yo. Siempre me gustó cuidar de los demás, estar pendiente de todos, enfermos o no. En el patio del colegio, había una pelea y ahí iba yo, defensora de pleitos pobres. Siempre me gustó dedicarme a los demás. Cuando la familia y los amigos me preguntaban por medicina, siempre les decía que no, que quería ser enfermera para poder estar con los pacientes y los familiares. Hoy en día trabajar en algo que te gusta, que te hace feliz, es un privilegio. Para mí es una terapia. Vengo feliz a trabajar”.

-¿Cómo es el paciente tipo que atendéis en estas unidades?

La mayoría son pacientes crónicos, que tienen una enfermedad de base y hay que ponerles un tratamiento periódico. En Polivalentes, te encuentras con pacientes que ya no tienen cita continuada con el médico, pero sí tienen una pauta crónica. En Hematología sí tienen más control médico antes de venir a darse el tratamiento. Tiene que haber una valoración del médico previa al ciclo de cada 21 días o a cualquier tratamiento que necesite.

-¿Las enfermeras bajo tu supervisión están destinadas a un solo hospital de día?

Los dos hospitales aún no se han separado oficialmente y hay mucha movilidad laboral entre ambos. Estamos con el mismo personal que cuando estábamos en nuestra anterior localización. Aumentaron una persona para cubrir los turnos de tarde en Hematología. En Polivalentes trabajamos hasta las cinco de la tarde. La idea es ampliar el horario para adaptarnos a las necesidades asistenciales del hospital y las de los pacientes. El futuro pasa por la especialización del personal para Polivalentes, por un lado, y Hematología, por otro.

-¿Cuáles son las patologías más frecuentes?

En Polivalentes son Reumatología, Digestivo, Alergias, Neurología, Nefrología y Neumología. En Hematología, son pacientes con diagnósticos hematológicos (anemias, mielomas, linfomas, leucemias, pacientes postrasplantados…).

-¿Qué tratamientos son los que más se prescriben?

Ahora mismo, la terapia inmunológica está en auge en todas las especialidades. Es el futuro, los tratamientos a la carta. Pero tenemos de todo. Hay muchos ciclos de quimioterapia que siguen siendo efectivos hoy en día.

-¿Cuáles son las principales necesidades de este tipo de pacientes y que función desempeñan las enfermeras para atenderlas?

Cuando les surge alguna duda, tienen en nosotras una referencia a la que poder llamar para resolvelas. El primer contacto después de la consulta médica, y tras el shock del diagnóstico, es con la enfermera. Les damos la cita correspondiente y resolvemos dudas. Muchas cosas que no preguntan en la consulta se las intentamos responder nosotras. Muchos están asustados. Nosotras les damos información para sus cuidados (cuidado del cabello, de la piel, qué tiene que hacer si tiene náuseas o fiebre…). Pero lo hacemos a pie del sillón y administrando el tratamiento. Lo ideal es que haya una consulta de enfermería de Hematología, donde tengan una enfermera de referencia para resolver todas las dudas y se les brinde también un apoyo emocional.

-¿Cómo es el día a día?

Depende de la jornada. Hay momentos más tranquilos y otros de no parar. Muchas veces, nos marca el ritmo Farmacia, un servicio en contínua expansión para mejorar la atención al paciente. Cuando llega la medicación desde Farmacia es un momento de vorágine. Sin prisa, pero sin pausa.

-¿Cómo es la interacción con otros profesionales de la salud como hematólogos, oncólogos, farmacéuticos…?

Sobre todo en Polivalentes tienes muchos médicos de referencia (tratamos pacientes de unas 12 especialidades) y hacemos de intermediarios entre ellos y el paciente. La interacción con todos los servicios del hospital es constante. En Hematología al ser una única especialidad y estar los médicos al lado, en las consultas, es más directo el trato con el hematólogo. En Polivalentes no tenemos los médicos a nuestro alrededor, están en las consultas de todo el hospital y hay que localizarlos. Con Farmacia es una relación muy estrecha. Tenemos nuestros farmacéuticos de referencia, para consultar cualquier duda y planificar la atención.

-¿Cuáles son los momentos más críticos y especializados del cuidado de enfermería con este tipo de pacientes?

Cuando empiezas un tratamiento nuevo y tienes que hacer una vigilancia más estrecha para ver como lo tolera y estar atenta a los signos y síntomas de alarma. Después hay preguntas muy personales de pacientes que tienen una respuesta difícil. Es curioso porque es con nosotras con quienes se abren más gracias al contacto personal de los días de tratamiento y los ciclos y nos hacen preguntas que te encogen el corazón y que a veces no se atreven a hacérselas directamente al médico. Pasan muchas horas con nosotras y es lógico que se suelten más. A veces no preguntan, pero con la mirada te vas entendiendo con el paciente y comprendes cuándo quieren saber más sobre su dolencia.

-¿Cómo enfocáis el apoyo emocional en situaciones prolongadas y a veces críticas?

Hoy en día es muy complicado ocultar información al paciente, aunque la familia decida no contarle todo. Algunos se asustan mucho porque ven publicaciones de Internet sin ningún tipo de filtro. Nosotros tenemos que convencerlos de que no se haga caso a todo lo que aparece en la red, porque muchas veces está sacado de contexto. Cuando los pacientes y familiares no tienen las ideas claras, los médicos les vuelven a dar toda información que necesiten. El nuestro es un apoyo emocional para que vean que estamos todos juntos en el mismo barco y que estamos para lo que necesiten. Que vean que estamos todos viviendo ese proceso con ellos, que no parezcan que solo son un número. Acabamos empatizando mucho con el paciente.

-¿Y con las familias?

El contacto con las familias en un hospital de día no es tan intenso como en planta porque a veces no acompañan permanentemente al paciente. No están allí todo el tiempo. Tienes mucho contacto con las familias, pero sobre todo cuando es gente mayor. Tenemos adolescentes que también vienen acompañados por sus progenitores. Se les deja entrar al hospital de día, pero muchos no entran porque no todos pueden quedarse. Sí recomendamos a las familias que se queden si su pariente es mayor y se puede desorientar o si están más tranquilos acompañados por su familiar, sobre todo las primeras veces.

-¿Qué necesidades han surgido en la enfermería hematológica en los últimos años?

Sobre todo, la especialización y conocer cada vez más las necesidades del paciente. El día que hagamos trasplantes autológos en el HDD, serán otro tipo de necesidades. Tendremos que formar al personal. Está bien que una enfermera valga para todo, pero tendremos que fomentar la especialización, o por lo menos una formación específica para el personal que venga a trabajar a la unidad. Existen listas especiales y eso ayuda mucho. 

-¿Ves posible que una enfermera esté al frente de un hospital en el futuro?

La enfermería mueve montañas. El personal de enfermería es el que hace funcionar los cimientos de un hospital. Y ya se ha visto que cuando la enfermería tambalea, el resto se resiente y no crece. Aún tenemos que creernos que merecemos estar donde estamos. En un futuro me gustaría ver una enfermera dirigiendo un hospital.


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