El Pleno del Parlamento de Galicia ha aprobado la modificación de la Ley de Salud de Galicia por la que se establecen medidas de prevención de las agresiones a sanitarios. El asesor jurídico del Colegio, Rafael Busto, fue entrevistado por Radio Oleiros para explicar el alcance de esta reforma, “que viene a incorporar un marco de protección reforzada para todo el personal sanitario, no solo de la sanidad pública, sino también de la privada. Y no solo desde el punto de vista de la imposición de sanciones al agresor. Lo que introduce es un marco reforzado en la vía administrativa. Si antes había una vía penal para proteger al personal sanitario que se veía agredido física o verbalmente, ahora es la administración la que crea un marco, un procedimiento administrativo, que garantiza esta protección de una manera más ágil, más eficaz. Puede llegar a sanciones económicas y otro tipo de medidas organizativas de cara al agresor”.
-¿Eso no exime que haya casos que vayan por la vía penal?
Es una vía administrativa mas ágil, no judicializada. Entiendo que permite que muchas agresiones que antes quedaban sin respuesta porque el personal sanitario no quería verse sometido a un procedimiento penal como denunciante o querellante, ahora se pueden acoger a esta vía administrativa.
-¿Es una ley que satisface al personal sanitario?
La entendemos como muy relevante. Es un paso muy importante, pero no podemos quedarnos aquí. Como asesores jurídicos de un colectivo profesional como el de enfermeros y enfermeras, lo que queremos es que se adopten todo tipo de medidas que sirvan para proteger al colectivo. Es una norma que aplaudimos y con la que estamos profundamente de acuerdo a falta de que se adopten medidas de carácter organizativo que mejoren el nivel de saturación del personal sanitario y la manera de ejercer su actividad.
-Según los datos del ministerio de Sanidad, en 2025 se notificaron 18.563 agresiones a profesionales del Servicio nacional de salud. Las agresiones físicas representaban el 15,5 %. El resto fueron verbales, que también están penadas en la ley.
Sí, comentarios fuera de lugar de un paciente que llegue a los insultos o atenten contra la dignidad del sanitario. Ya estaban protegidos antes por la vía penal y ahora lo están también por la vía administrativa. Una de las novedades importantes es que se protege el hecho de que esperen a un profesional fuera de su lugar de trabajo, del recinto sanitario, para agredirlo física o verbalmente. También las grabaciones realizadas sin el consentimiento del personal sanitario ahora están prohibidas. Se protege también el ciberacoso, el acoso a traves de las redes sociales.
-¿Cuánto influyó en el cambio normativo el suceso de hace un año en el CHUAC?
Fue un hecho muy grave a tener en cuenta, pero tanto desde el Colegio de Enfermería como del colectivo médico ya se venía tratando con las administraciones la necesidad de reforzar la protección del personal sanitario. Lo que pasó en el CHUAC refuerza y maximiza la necesidad de aprobar una norma como esta.
-¿De qué forma influye que no se pueda dar una atención ideal a los pacientes por el déficit de profesionales?
La necesidad de ampliar las plantillas y reforzar el sistema sanitario siempre está sobre la mesa Es verdad que el ratio de pacientes que pueden atender un día es muy amplio y satura bastante a profesional. Son situaciones de estrés que acaban teniendo este tipo de detonantes. Pero desde el punto de vista personal esto va más allá. Es un tema educacional. No se pueden perder los nervios porque tarden en atenderte. Eso no está justificado ni muchísimo menos. Va más allá. Es necesario mejorar como sociedad en muchísimos aspectos para evitar este tipo de conductas.
-Con este trabajo legislativo, ¿se genera mayor concienciación en la sociedad?
Tiene un aspecto muy positivo. Desde hace tiempo se viene escuchando la necesidad de garantizar esta protección. Las normas no solo tienen una labor de prevención de determinadas conductas, sino que también se pretende concienciar a la sociedad de la necesidad de mejorar o de evitar este tipo de actitudes. También es necesario que el personal sanitario vea que tiene esa posibilidad de garantizar su protección.
