Alfonso Hermida
Comunicación del Colegio de Enfermería de A Coruña
En su primer turno de noche, estaba sola con una auxiliar y cuarenta pacientes en planta. Aquella noche, recuerda, entendió de verdad que ella ya era enfermera. Alicia Lamata pertenece a la promoción de 1980 de la escuela de Enfermería del antiguo Juan Canalejo, dependiente de la universidad de Santiago de Compostela, una generación que vio cómo la profesión dejaba atrás el papel de cuidadora para convertirse también en investigadora, gestora y docente.
Tras su jubilación, Alicia, con décadas de trabajo en quirófano, incluida cirugía cardíaca infantil, mira atrás y reivindica el camino recorrido por la Enfermería. En esta conversación, con motivo del 8 de marzo, Día de la Mujer y de San Juan de Dios, patrón de la Enfermería, reflexiona sobre el trabajo en equipo y sobre una profesión que, asegura, nunca se abandona del todo.
-Cuando mira atrás, ¿en qué momento siente que empezó de verdad a ser enfermera?
Yo creo que nací enfermera. En ese primer contrato, en planta, en turno de noche, con 40 pacientes y sola con la TCAE… ahí fui consciente de ser la enfermera.
-Ha trabajado en quirófano en áreas especialmente exigentes, como ORL y cirugía cardíaca infantil en el Hospital Materno. ¿Qué le enseñó ese entorno que no se aprende en los libros?
Me enseñó a trabajar en equipo y la importancia que eso tiene, a que cada ficha cuenta, a mantener la calma y la serenidad en los momentos complicados.
-Ha sido reconocida por su defensa firme de la Enfermería. ¿Contra qué o quienes ha tenido que defenderla más veces?
Sobre todo a defender nuestros derechos, a defender el rol enfermero dentro de la institución.
-¿Cómo ha evolucionado la Enfermería en todos estos años?
Pasamos de ser meramente cuidadoras a tener otro tipo de responsabilidades como investigadoras o gestoras, tener nuestra propia consulta de Enfermería… Cuando yo estudiaba, las enfermeras de las escuelas eran “monitoras”. Hoy somos profesoras del Grado de Enfermería.
-¿Qué cree que todavía no se ha entendido bien del rol de la enfermería en los hospitales actuales?
Yo creo que sí se entiende, pero a veces aún cuesta que se nos reconozca.
-Participó en misiones en Gaza con cirujanos cardíacos infantiles. ¿Qué cambia en la forma de ejercer la enfermería cuando se pisa países en conflicto?
Trabajan a otro ritmo y pensando que en cualquier momento ese quirófano se convierte en hospital de campaña para atender varios heridos por un ataque. Con pocos recursos, hacen mucho. Nosotros por suerte no lo vivimos, ya que había bastante calma. Te cambia sobre todo a ti como persona y te lleva a ver la vida de otra forma. Fue toda una experiencia.
-¿Qué fue lo más difícil del último día de trabajo?
Desde primera hora de la mañana, estuvo lleno de emociones. Desde el recibimiento de mis compañeras a todos los que pasaron a saludarme. Y aunque trabajé toda la mañana, se pasó rápido y fue todo un cúmulo de sentimientos encontrados: alegría y tristeza a la vez.
-Si pudiera decirle algo a la Alicia que empezaba, ¿qué le advertiría… y qué le pediría que no cambiara nunca?
Le diría que se preparara para ser enfermera 24 horas los 7 días de la semana, que la conciliación va a ser a veces complicada y que tendrá momentos duros. Que nunca cambiara la ilusión y el entusiasmo en el trabajo día a día.
-Ahora que ya no ejerce, ¿cómo le gustaría que se hablara de su generación de enfermeras dentro de unos años?
Fuimos una generación muy luchadora y emprendedora.
-Después de todo lo vivido, ¿qué significa hoy para usted ser enfermera?
Para mí es más que una profesión. Es un modo de vida. Es todo. Aprovecho la oportunidad para reivindicar la especialidad Quirúrgica. Creo que es muy necesaria. Y también pido que consoliden pronto la pertenencia al grupo A1.
