Detrás de cada procedimiento quirúrgico hay un equipo de enfermería que vela por la seguridad, el bienestar y la recuperación del paciente. En el caso de la cirugía pediátrica, esta labor adquiere una dimensión aún más especial, donde la empatía y la precisión técnica van de la mano. María Martínez Castrillón, enfermera quirúrgica en el Hospital Materno Infantil Teresa Herrera de A Coruña, forma parte de este engranaje esencial.
Con su equipo, presentarán un póster científico en el próximo Congreso Nacional de la Asociación Española de Enfermería en Traumatología y Ortopedia (AEETO), visibilizando el impacto de los cuidados perioperatorios en pacientes pediátricos sometidos a la colocación de un yeso pelvipédico. En esta entrevista con María, nos adentramos en su experiencia, los retos del día a día y la necesidad de dar mayor reconocimiento a la enfermería quirúrgica.
María, ¿qué significa para ti y para tu equipo participar en un congreso nacional con este póster científico?
Visibilizar la importancia de las intervenciones de enfermería en el ámbito quirúrgico y su repercusión en la salud y bienestar del paciente pediátrico. Poner en valor la aplicación de un plan de cuidados seguro y estandarizado que asegure la calidad asistencial de enfermería.
El lema del congreso es "Enfermeras de C.O.T. en la Piel del Paciente". ¿Cómo describirías la conexión que se establece con los niños y sus familias en este tipo de cirugías?
El tratar con niños requiere una mayor sensibilidad y un cuidado minucioso de todos los detalles. A parte de la especificidad de cada proceso quirúrgico, destacaría la empatía de los profesionales de enfermería con el paciente pediátrico y su familia en todo el proceso. En el preoperatorio nos entrevistamos con el niño y su tutor, un primer contacto que inicia una relación que va a continuar con la inducción anestésica, el propio proceso quirúrgico, los cuidados postquirúrgicos inmediatos y el despertar de la anestesia. Estamos muy presentes, y eso tiene un impacto directo en el paciente y su familia.
Para quienes no están familiarizados con este procedimiento, ¿qué es exactamente un yeso pelvipédico y en qué casos se utiliza?
El yeso pelvipédico es una herramienta versátil en ortopedia infantil. En el contexto de la displasia del desarrollo de la cadera, su objetivo principal es mantener la cadera en una posición funcional (generalmente en flexión, rotación interna y abducción) que permita la remodelación y el desarrollo acetabular adecuado. Estudios clínicos han demostrado una alta tasa de éxito en niños tratados con yesos pelvipédicos seriados a partir de los 6 meses de vida. También indicados en fracturas de fémur infantiles.
¿Cuáles son los principales retos a los que os enfrentáis como equipo de enfermería en este tipo de cirugías?
La enfermería realiza la preparación del quirófano referente tanto a la anestesia como a la propia cirugía. Dado que se trata de un paciente pediátrico todo tiene que estar adaptado. Cuidamos que todos los recursos materiales estén disponibles y sean los adecuados. Durante la cirugía, y en este caso en concreto, las intervenciones de enfermería se dirigen principalmente al cuidado de la piel. Realizamos una higiene exhaustiva de la zona, hidratación, protección de los puntos de mayor presión, colaboramos con el traumatólogo infantil en la colocación del yeso y realizamos una revisión final. Nuestro objetivo principal es asegurar el bienestar del paciente pediátrico.
Este congreso busca dar más protagonismo a la enfermería en traumatología y ortopedia. ¿Sientes que a veces el papel de las enfermeras es invisible?
Sí, efectivamente el papel de la enfermería es a menudo invisible y yo diría que desconocido. Por ello es tan importante dar a conocer el trabajo que realizamos. En el ámbito quirúrgico la enfermera es indispensable. Tenemos que estar preparadas para asumir todo tipo de cirugías. En mi experiencia, cada día es un aprendizaje y un reto nuevo.
En tu experiencia, ¿qué cambios crees que son necesarios para que la enfermería quirúrgica tenga el reconocimiento que merece?
Tendríamos que avanzar en el reconocimiento legal que merece. Incentivar la formación de los profesionales en este área. Romper los estereotipos haciendo visible y cercana nuestra labor.
Por último, si tuvieras que describir en una frase el valor de la enfermería en cirugía pediátrica, ¿cuál sería?
Enfermería quirúrgica especialmente sensibilizada, cuidadosa y formada para la atención al paciente pediátrico.
