Eva Carro, supervisora de enfermería del centro DomusVi de Narón: "Ahora son los mayores los que nos dicen cómo quieren ser cuidados"

ALFONSO HERMIDA
Comunicación Colegio de Enfermería de A Coruña
 

En Galicia, la esperanza de vida supera los 83 años, 10 años más que la media mundial. Nuestra comunidad es uno de los lugares más envejecidos del mundo con un 26,3 % de personas mayores de 65 años. Aquí se localiza una de las mayores concentraciones de poblaciones centenarias, con una tasa de 76 casos cada 100.000 habitantes, cifras similares o superiores a las de las denominadas Zonas Azules, áreas geográficamente delimitadas en las que su población tiene una longevidad excepcionalmente alta. 

En general, parece existir consenso científico sobre que los factores genéticos explican entre un 20 y un 25 %  de la longevidad, mientras que los factores ambientales (entorno físico y social, estilos/hábitos de vida y sistema sanitario) explicarían entre un 75 y un 80 % restante. 

Estos días se celebra en la Cidade da Cultura de Galicia, en Santiago, el congreso internacional de Geriatría y Gerontología con el lema “Longevidad: retos y oportunidades. Galicia, un lugar para vivir y envejecer saludablemente”. Organiza la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría. La enfermera Eva Carro es vocal de su junta directiva. “La esperanza de vida es cada vez mayor y aumenta también el número de centenarios, sobre todo en Galicia y, especialmente, en la provincia de Ourense. En el congreso hablaremos de la longevidad desde tres aspectos: económico, social y clínico. Se trata de analizar cómo nos tenemos que preparar como sociedad y como sanitarios para tratar el fenómeno de la longevidad”, comenta Eva. Ella acabó sus estudios de enfermería en 1997 en la facultad de Ferrol. Pasó por hospitales antes de aprovechar la posibilidad de trabajar con mayores, que le surgió en 1998. “Empecé de enfermera en un centro y en 2003 me vine al DomusVi de Narón como coordinadora. Entretanto hice un máster en dirección y gestión de centros sociosanitarios y saqué la especialidad en enfermería geriátrica.”

-¿Cuáles son los principales cambios que ha experimentado la enfermería gerontológica desde que empezaste?

Los cuidados enfermeros no son los mismos ahora que los que aplicábamos a finales del siglo pasado. Y a eso hay que añadir que cada vez cuidamos a personas más mayores. Ahora la atención se centra en la persona y cuando empezamos el ambiente geriátrico era una rama hospitalaria más. Hemos ido evolucionando y en la actualidad la persona está en el centro de los cuidados. Ahora son los mayores los que nos dicen cómo quieren ser cuidados. La sociedad es muy paternalista y esta concepción cuesta mucho de asumir. También a las profesionales que llevamos más tiempo. Cuesta mucha cambiar.

-¿Ahora se les escucha más que antes a las personas mayores?

Eso intentamos. Aún estamos en pleno proceso de cambio y a veces las profesionales necesitamos hacer un paréntesis en nuestro día a día para escucharlos más. Venimos de un ambiente en el que, tanto a nivel hospitalario como a nivel sociosanitario, primaba más la decisión del profesional. Y ocurre que a veces la decisión del mayor y la del profesional no concilian. El paciente conoce y decide sobre su plan de cuidados con el objetivo de tener una mayor calidad de vida. Debería prevalecer la decisión del paciente, aunque cueste. 

-¿A las familias también les cuesta? 

No se puede generalizar, pero las familias son las que definen esa sociedad paternalista de la que hablábamos antes. Asumimos la toma de decisiones que afectan a nuestros mayores. Decidimos nosotros por ellos.

Eva moderará este sábado el simposio “Intervención en Geriatría y Gerontología en ámbitos altamente longevos”. Será a las 11,30 horas en la Sala Doctor Luis Rodríguez Míguez del Centro de Innovación Cultural (CINC) de la Cidade da Cultura de Santiago. “Escucharemos a Carlos Spuch, que es una eminencia en la investigación del alzhéimer y nos hablará de los últimos avances; también al farmacéutico Nicanor Floro Andrés Rodríguez, que nos hablará de la farmacia comunitaria y de su programa de atención a la soledad; y, finalmente, a Guillermo Bilbao Ogando, un fisioterapeuta que nos dará las pautas para el tratamiento y el cuidado de la artrosis de cadera y rodilla, una de las patologías más comunes”.

-¿Cuál es el principal desafío que se le presenta a tu especialidad?

Sin duda, la longevidad, pero también la soledad, de la que hablamos en el congreso del año pasado.

-¿A qué se considera hoy en día una persona longeva? 

A los mayores de 100 años. La esperanza de vida está ahora mismo en 83 años. Los centenarios son los considerados grandes longevos. Cada vez son más. 

-¿A qué se debe que en Galicia se localicen algunas de las mayores concentraciones de poblaciones centenarias?

Es lo que se investiga en estos momentos. La nutrición y la actividad física son fundamentales, pero ya se está empezando a debatir sobre la repercusión de la soledad y los apoyos emocionales, que son fundamentales para que aumenten los casos de poblaciones longevas. La soledad afecta negativamente, pero también hay que tener en cuenta los factores intrínsecos de cada persona, es decir, su genética.

-¿Qué aporta la enfermería al cuidado de la longevidad y del envejecimiento saludable?

La planificación de los cuidados y que éstos favorezcan la calidad de vida de nuestros mayores. Y también su calidad de muerte. Estamos ahí para cuidarlos hasta el final con calidad, teniendo en cuenta siempre las últimas voluntades de cada persona. 

-Tú que has tenido la ocasión de escuchar a los mayores, ¿qué comentan acerca de cómo llegar lo mejor posible a las edades avanzadas?

La actividad física es una de las medidas que más favorece a la longevidad. Cuando dejamos de movernos, empiezan las molestias y los dolores. La actividad física debería estar en el día a día de todos. Una vida activa es un factor de garantía. También es importante tener la percepción de que a nuestros días les sacamos provecho y levantarnos por las mañanas a gusto con nosotros mismos.

-¿Cómo se aplican las nuevas tecnologías en los cuidados a los mayores?

Por parte de los usuarios, trabajamos todavía con una generación que aún es reacia a las nuevas tecnologías. En las terapias aún cuesta bastante introducirlas. En cambio, los avances tecnológicos relacionados con los dispositivos de seguridad son de una gran ayuda para las profesionales. 

-¿Qué te llevó a dedicarte a esta especialidad enfermera? 

Cuando salimos de la carrera, todas queríamos acabar en Urgencias y en quirófanos. Cuando llegué a este mundo, encontré estabilidad laboral, una gratificación personal grande y muchas historias de vida, sobre todo de la generación que ahora estamos cuidando y que son los que nos han dejado lo que tenemos hoy en día.


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