Con la presencia de más de mil enfermeras del ámbito de la Salud Mental en España se ha celebrado en Palexco, Palacio de Exposiciones y Congresos de A Coruña, el XLIII Congreso Nacional de Enfermería de Salud Mental que con el lema “Cuidar para recuperar: el impulso renovador de la psicoenfermera”.
Se inició el Congreso con una mirada imprescindible: la promoción de la salud mental desde la comunidad, un recordatorio de que la psicoenfermera tiene un papel esencial no solo en la atención clínica, sino también en la participación comunitaria, la prevención y la creación de entornos protectores. Esta primera ponencia a cargo del psicoenfermero Rubén Chacón nos invitó a reflexionar sobre la fuerza de lo colectivo y la responsabilidad que tienen los profesionales de impulsar el bienestar más allá de los tradicionales dispositivos sanitarios, estando presente en los espacios que la población comparte.
Seguidamente se celebró una mesa con un tema de máxima actualidad: la relación entre tecnología, redes sociales y salud mental. En un mundo hiperconectado, los espacios digitales ocupan un lugar central en la forma en que las personas se relacionan, expresan sus malestares y buscan ayuda, disertaron dos psicoenfermeras Meritxell Sastre y Belinda Insúa.
El segundo día del Congreso nos trajo una inmersión fundamental de la práctica enfermera: el ambiente terapéutico. La construcción de espacios seguros, respetuosos y acogedores es una competencia esencial que distingue a esta profesión y que requiere reflexión, sensibilidad y actualización permanente de lo que nos habló la psicoenfermera Eugenia Nadolu continuando con un panel que abordó cuestiones críticas como la coerción, el estigma y la seguridad del paciente, a cargo del psicoenfermero Juan Antonio García y el profesor Ángel Luis Mena.
Los seis talleres simultáneos que se celebraron a continuación representaron uno de los aspectos más enriquecedores de este congreso: investigación, métodos participativos, desescalada verbal, poesía como herramienta terapéutica, el cuidado comunitario y los Diálogos Abiertos.
El tercer día del congreso abrió una ventana al futuro profesional con la presentación de seis proyectos de investigación de residentes de enfermería de salud mental, previamente seleccionados por el Comité Científico. Después de la exposición de los proyectos, tuvo lugar una mesa que destacó por la presencia de usuarios en primera persona del Sistema de Salud Mental que reivindicaron sus propuestas para el acompañamiento profesional en todo el proceso de su recuperación desde la Asociación de Abrazos Verdes estando presentes su Presidenta Alba López y Jesús Rodríguez.
El congreso se cerró con una ponencia que viene a sintetizar de manera magistral la esencia de la profesión enfermera en el ámbito de la salud mental: la enfermera acompañando en los procesos de recuperación. La recuperación no es un destino, sino un camino, y en ese camino la presencia enfermera es guía, sostén, escucha y esperanza. Fue ponente de la misma el psicoenfermero José Manuel Granada.
Es de resaltar que en este Congreso se han presentado más de 960 trabajos entre comunicaciones orales y tipo póster que fueron defendidos por sus autores en la mayoría de los casos, enfermeras muy jóvenes, que comparten sus experiencias socializ ndo el conocimiento y con el horizonte puesto en la ciencia, la humanidad y el compromiso.
CONCLUSIONES
1.- Se reafirma que cuidar es un acto profundamente transformador, constituyendo el eje central de los procesos de recuperación en salud mental, donde la Psicoenfermera acompaña, sostiene y genera esperanza desde una práctica ética, relacional y basada en la evidencia.
2.- Se evidencia la necesidad de fortalecer la promoción de la salud mental con y desde la comunidad, impulsando acciones enfermeras participativas que fomenten el bienestar colectivo, la corresponsabilidad social y la implicación activa de la población.
3.- Se constata que la conexión entre cuidado y tecnología representa una oportunidad estratégica para la Enfermería de Salud Mental, siempre que su uso esté guiado por criterios de humanización, rigor científico y responsabilidad profesional.
4.- Se pone de manifiesto la importancia de crear y sostener ambientes terapéuticos seguros, donde el confort, el acompañamiento y la presencia enfermera actúan como elementos clave para la contención emocional y la recuperación de las personas usuarias y sus familias.
5.- Se reconoce la urgencia de revisar prácticas coercitivas en los dispositivos de atención en salud mental, promoviendo alternativas basadas en la desescalada verbal, la comunicación terapéutica y el respeto a los derechos humanos.
6.- Se constata que la desescalada verbal y la comunicación terapéutica avanzada son competencias nucleares de la Enfermería especializada en Salud Mental, con impacto directo en la reducción de conflictos y en la mejora de la experiencia de cuidado.
7.- Se subraya el impacto negativo del estigma asociado al trastorno mental, especialmente amplificado en contextos tecnológicos y redes sociales digitales, demandándose un papel activo de la Psicoenfermera en la divulgación rigurosa y la sensibilización social.
8.- Se proclama que la calidad y la seguridad en los cuidados enfermeros son pilares irrenunciables de la práctica avanzada enfermera en salud mental, requiriendo formación continua, reflexión crítica y compromiso institucional.
9.- Se revalida el compromiso de la Enfermería de Salud Mental con una práctica ética, crítica y socialmente responsable, alineada con la defensa de los derechos, la dignidad y la justicia social.
10.- Se reafirma el valor de la investigación enfermera como motor de desarrollo disciplinar, siendo imprescindible dotar a las Psicoenfermeras de competencias, recursos y espacios que permitan generar conocimiento propio y transferible.
11.- Se constata que los procesos de recuperación son únicos y no lineales, requiriendo una atención centrada en la persona, orientada a sus fortalezas, ritmos y proyectos vitales, donde la psicoenfermera actúa como guía y referente.
12.- Se evidencia la potencia terapéutica de las intervenciones psicosociales creativas, incluyendo el uso del arte, la poesía y las narrativas personales como herramientas de expresión, resignificación y crecimiento emocional.
13.- Se destaca la relevancia de los Diálogos Abiertos y de las prácticas de escucha activa como estrategias que favorecen la participación, la alianza terapéutica y la toma de decisiones compartidas.
14.- Se pone en valor el cuidado enfermero orientado a la creación de entornos comunitarios saludables, entendiendo la comunidad como espacio natural de cuidado, pertenencia y recuperación.
15.- Se reafirma el papel esencial de la Psicoenfermera en la prevención, intervención y postvención del suicidio, desde un enfoque comunitario, relacional y basado en redes de apoyo.
16.- Se reconoce la eficacia del apoyo entre iguales como complemento fundamental a los cuidados profesionales, promoviendo modelos colaborativos que refuercen la autonomía y el empoderamiento.
17.- Se reivindica la necesidad de cuidar a quienes cuidan, promoviendo espacios de autocuidado, supervisión y apoyo profesional que sostengan el bienestar emocional de las Psicoenfermeras.
18.- Se concluye que el impulso renovador de la Psicoenfermera reside en su capacidad para integrar ciencia, humanidad y compromiso, liderando cuidados que no solo alivian el sufrimiento, sino que abren caminos de recuperación y sentido.
