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Debate sobre la enfermera escolar organizado por el Colegio de Enfermería de A Coruña

martes, 29 septiembre, 2020

El Colegio Oficial de Enfermería de A Coruña organizó esta mañana, en la sede compostelana del Colegio Médico de la Provincia de A Coruña, el acto La enfermera escolar, un debate inaplazable, en el que se incidió en la importancia de contar con este tipo de profesionales en todos los centros educativos.


La presidenta colegial, Inés López, presentó y moderó la sesión, que se retransmitió por streaming y en la que también participaron dos enfermeras especialistas en la materia, Ángeles Sánchez y Lorena Moreno, y la madre de un niño con patologías crónicas, Marta Seoane. En la sala se encontraban, además, 31 representantes de 22 colectivos relacionados con la enfermería y la educación, tanto del sector público como del privado, asociaciones de padres y de profesores, sindicatos, patronal de la educación y miembros de los demás colegios provinciales de enfermería de Galicia.


Inés López aseguró que la enfermera escolar, “que puede parecer algo novedoso aquí, no lo es en otros países de nuestro entorno e, incluso, en España, donde tiene una relativa implantación en Madrid, País Vasco, Valencia, Castilla-La Mancha o Murcia”. Mientras en la comunidad madrileña “trabajan unas 850 enfermeras escolares, en Galicia, Cantabria o las Islas Canarias apenas existen este tipo de profesionales. Y si abrimos las ventanas al exterior, la enfermera escolar es habitual en Estados Unidos, Francia, Suiza o Inglaterra”.


Además, afirmó, allí donde se ha implantado, “esta modalidad de la enfermería es un elemento clave para la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, la educación sanitaria y la formación en temas de salud y bienestar. Y, por supuesto, en la clínica asistencial para atender heridas o traumatismos leves, casos crónicos o alertas de temperatura, ente otros”.


La enfermera escolar “no supone un coste sino un ahorro”, defendió. “Según la Plataforma Estatal que agrupa a estas profesionales, el coste es de 16/20 euros al año por habitante”, mientras que su implantación supondría “el ahorro de unos 2.000 millones de euros anuales solo en los casos derivados de la obesidad y de unos 5.000 millones en el tratamiento y hospitalizaciones de la diabetes”.


Por lo tanto, concluyó la presidenta del Colegio de Enfermería coruñés, “esta profesional no es una ocurrencia, sino una necesidad. Sus ventajas son incuestionables y constatables. Es un perfil emergente en nuestro país. Por eso nuestro colectivo, padres y profesores insistimos en exigir a las autoridades la implantación de su figura en todos los centros educativos. Y más en este contexto de pandemia por covid-19. No debemos olvidar que, a día de hoy, se han registrado cerca de 300 incidencias, que han obligado a cerrar aulas a lo largo y ancho del país”.


Ángeles Sánchez, presidenta en Galicia de la Asociación Científica Española de Enfermería y Salud Escolar, miembro del Colegio de Enfermería de A Coruña y responsable del departamento de enfermería del Colegio Santa María del Mar de A Coruña, habló sobre La enfermería escolar en primera persona. La ponente comenzó a trabajar en el centro en 1997, después de ejercer durante doce años en el Chuac, por lo que pasó de atender “a adultos con enfermedades graves a niños con patologías más banales”.


Comenzó afirmando que, a pesar de que la labor asistencial “es la más conocida, el pilar fundamental sobre el que se asienta la enfermería escolar es el de la promoción de la salud y prevención de la enfermedad”. Además, señaló algunos de los retos sobre el que se cimenta su futuro, como “la educación para la salud, todo lo relacionado con la adquisición de hábitos saludables desde edades muy tempranas y la prevención de conductas nocivas”.


En el ámbito asistencial, el trabajo de las enfermeras en centros educativos pasa por la “atención a accidentes, enfermedades agudas y seguimiento de aquellas crónicas”. En su experiencia, las patologías más prevalentes son “alergias, asma, diabetes y convulsiones”.


En cuanto a la actividad preventiva, añadió, las acciones más habituales consisten en “identificar problemas sanitarios, gestionar informes médicos, entrevistarse con las familias, asistir a cursos, hacer revisiones al personal y formar a profesores y alumnos” en materias como reanimación cardiopulmonar, manejo de fármacos, higiene postural o prevención de accidentes.


La última parte de su intervención estuvo dedicada a los avances en el servicio de enfermería del colegio en el que trabaja, entre los que destacó “la informatización, la creación de protocolos, la implantación del programa de alerta escolar, la instalación de puntos de adrenalina y un desfibrilador o la creación de una sala covid”.


A continuación, tomó la palabra Lorena Moreno Valdaliso, vocal en Galicia de la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar, miembro del Colegio Oficial de Enfermería de A Coruña, enfermera en el centro de salud de O Milladoiro (Ames) y experta en enfermería escolar por la Universidad Autónoma de Madrid, con una intervención titulada Una visión nacional e internacional de la enfermería escolar. Según explicó, esta profesión “está muy arraigada en Estados Unidos, en casi toda Latinoamérica y en Europa”, especialmente en “Finlandia, Francia o Reino Unido”. En este último, “lleva implantada desde principios del siglo XX”. Todos esos países “están mucho más desarrollados en este sentido y, de la misma forma que se planifica la contratación de profesores en los centros, se hace lo mismo con las enfermeras”.


En España, sin embargo, “no se ha creado una regulación al respecto porque no ha interesado. Al tratarse de una materia vinculada a la sanidad y a la educación, las competencias recaen en las comunidades autónomas, por lo que todo depende de la voluntad política de cada una de ellas”. La Comunidad de Madrid es la que “cuenta con un mayor número de enfermeras escolares” pero, a pesar de ello, esta figura “solo está presente en el 20% de los colegios” madrileños.


En el resto de comunidades, “parece que la situación provocada por la covid-19 ha hecho que aumente el interés por esta cuestión”, aunque también se han producido retrocesos. En Cantabria, por ejemplo, “existió un proyecto piloto durante cinco años, pero se eliminó”.


En el caso de Galicia, “hay muy pocos colegios que cuenten con una enfermera escolar. En el ámbito público, solo es posible encontrarlas en los centros de educación especial. Los demás son todos privados o concertados”. Por otro lado, en nuestra comunidad, el año pasado, “se presentó al Parlamento una proposición no de ley para potenciar esta figura, pero no salió adelante a pesar de ir avalada por 33.000 firmas”.


La última de las ponencias, titulada Los padres ante la enfermera escolar, corrió a cargo de Marta Seoane, neurorradióloga intervencionista del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña y madre de un niño de nueve años con enfermedades crónicas. Con 18 meses, su hijo fue diagnosticado con enfermedad celíaca y, un año después, diabetes insulinodependiente.


En su primer año de escolarización, la enfermera escolar “se encargaba de los controles de glucemia, las inyecciones de insulina y la supervisión en el comedor. Siempre tuvimos claro que lo más importante era conseguir un buen control de la enfermedad, pero sin perder de vista la buena integración del niño”, afirmó. Después, se le instaló “un sistema integrado de bomba con sensor, que es lo más parecido a un páncreas. Con él, ya no era necesaria la inyección con bolígrafos de insulina, pero sí alguna glucemia capilar y entender la bomba”.


Según la doctora Seoane, con el nuevo sistema, “el niño empezó a ser capaz de ponerse insulina, entender qué le pasaba y poder estar en entornos con personas que no conocían su enfermedad”, por lo que “comenzamos a evolucionar hacia una mayor autonomía”. De esta forma, en lugar de acudir a la enfermería para someterse a los controles, estos se hacían en el aula o en el lugar en el que se encontrara en ese momento, “pero siempre con el conocimiento y la supervisión telefónica de la enfermera”.


En su opinión, disponer de este tipo de profesionales en los centros “no es una cuestión de comodidad para los padres y los profesores. Es necesaria para que un niño con una enfermedad crónica pueda asistir al colegio sintiéndose seguro y bien atendido”. La figura de la enfermera escolar, concluyó, contribuye a que comprendan que “sus padres no van a estar siempre para ayudarles y que tienen que convivir con su enfermedad fuera de casa. Es una ayuda fundamental para conseguir avanzar en su autonomía de forma supervisada y segura”.


Para finalizar el acto, se abrieron los micrófonos a la participación de los diversos representantes de la comunidad educativa y sanitaria presentes en la sala. Durante el debate, los asistentes acordaron elaborar un documento de trabajo con las conclusiones de la sesión para entregárselo a las autoridades e instituciones educativas y sanitarias con el objetivo de potenciar la implantación de la enfermería escolar en Galicia.



 



by Dr. Radut.